Navidad, familia y herencias en Galicia. No te arruines las fiestas

Manos en señar de aprobación de pacto sucesorio

Muchas personas llegan a notaría con una idea clara: “Quiero dejarle esta casa a mi hijo en vida” o “Quiero arreglar la herencia para que no haya líos”. Y en Galicia, para eso, los pactos de mejora y apartación son herramientas muy útiles.

El problema es que, en la vida real, lo que genera disgustos no es “si el pacto está bien firmado”, sino todo lo que no se habló antes. Cómo afecta a los demás hijos, qué pasa si ese inmueble se vende, cómo encaja con el testamento… y, desde 2026, un error nuevo que estamos viendo cada vez más: usar las reducciones fiscales sin estrategia y “gastarlas” antes de tiempo.

Qué son los pactos de mejora y apartación

Piensa en esto como una “forma gallega” de adelantar parte de la herencia.

  • Pacto de mejora: normalmente se usa para favorecer a un descendiente (hijo/nieto) con un bien concreto (una vivienda, una finca, etc.). Puede hacerse con entrega del bien ahora o con ciertas reservas, según el caso.

  • Pacto de apartación: suele utilizarse para dar bienes ahora a alguien (por ejemplo, a un hijo) a cambio de que quede apartado de la herencia futura del apartante (según se pacte). Es decir, se busca cerrar el tema y evitar reclamaciones posteriores.

Importante: cuando el pacto implica que una persona adquiere bienes, eso normalmente ya es un hecho imponible del Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD). O sea: fiscalmente no es “un papel sin más”.

Error 1: Pensar sólo en el hijo que quiero favorecer

Este es el error más común, y suele empezar con una frase parecida a estas:

  • “Se lo dejo a este hijo porque vive ahí.”

  • “Se lo dejo a esta hija porque es la que me cuida.”

  • “El otro ya está colocado, no lo necesita.”

Todo eso puede ser razonable. El fallo está en no mirar el efecto dominó.

Lo que pasa si sólo miras a “un hijo”

  1. Los demás hijos se enteran tarde y sienten injusticia (aunque legalmente todo sea correcto).

  2. Nadie ha pensado cómo se compensará a los otros (si se quiere compensar).

  3. Queda abierto el típico conflicto: “¿y yo qué?”

  4. Se generan copropiedades o repartos raros más adelante.

Esto no va de ser “buenos” o “malos” con un hijo. Va de que una decisión patrimonial, si no está bien explicada y bien diseñada, suele traer discusiones.

Cómo evitarlo (simple y práctico)

Antes de firmar, hazte estas preguntas:

  • ¿Tengo más hijos o posibles herederos? (incluye situaciones familiares complejas)

  • ¿Quiero igualdad exacta o “equidad” (dar más a quien lo necesita)?

  • ¿Cómo quedará el reparto del resto de bienes cuando yo falte?

  • ¿Estoy creando una bomba de relojería emocional?

En Lesta Abogados y Asesores, esto se traduce en algo sencillo: un mapa familiar + un inventario de bienes y un plan claro.

Error 2: No coordinar pactos y testamento

Muchísima gente firma un pacto… y se olvida de que existe el testamento (o piensa que “ya se verá”). Y ahí empiezan los líos.

El problema no es la notaría

Notaría puede instrumentar perfectamente lo que le pidas. Pero si tú pides una cosa por un lado y tienes otra escrita por otro, el choque no se ve hasta que hay fallecimiento, y entonces ya es tarde.

Ejemplos típicos

  • “Hice pacto para darle la casa a mi hijo, pero mi testamento sigue diciendo que la casa se reparte entre todos.”

  • “Hice pacto de apartación con un hijo, pero no ajusté el testamento y sigo tratándolo como heredero en otras cláusulas.”

  • “Tengo un testamento antiguo, antes de un divorcio/segunda pareja/nuevo hijo, y nadie lo revisó al hacer el pacto.”

Cómo evitarlo

Regla de oro. Si haces un pacto, revisa tu testamento (y cualquier documento patrimonial relevante) el mismo mes.

Lo mínimo que debería quedar claro por escrito:

  • Qué bienes “ya quedan resueltos” por el pacto.

  • Qué bienes quedan para el reparto final.

  • Qué pasa si cambian cosas (fallece un hijo antes, aparece una discapacidad, se venden bienes, etc.).

Error 3: Ignorar qué pasa si se vende el bien después

Este es el error que más daña a familias “normales”, porque casi nadie piensa en ello. Pero la vida cambia.

Caso realista

  1. Se firma un pacto y se transmite una vivienda.

  2. Años después, el hijo necesita vender para comprar otra casa, mudarse, separarse o pagar deudas.

  3. Y de pronto aparecen dudas:

  • “¿Puedo vender sin problemas?”

  • “¿Hay condiciones, reservas, usufructo?”

  • “¿Tengo que compensar a mis hermanos?”

  • “¿Esto genera conflictos o impuestos inesperados?”

Además, según cómo se haya hecho el pacto (y si hubo entrega de presente), pueden existir efectos fiscales relevantes en distintos impuestos, y por eso conviene planificar bien desde el principio.

Qué conviene prever en lenguaje simple

  • Quién vive en la casa desde hoy (y hasta cuándo).

  • Quién paga gastos (IBI, comunidad, reformas).

  • Qué pasa si hay que vender:

    • ¿se puede vender libremente?

    • ¿se reparte algo?

    • ¿se documenta la reinversión?

Un pacto bien pensado no sólo habla del día de la firma. Habla de lo que puede pasar en 5, 10 o 15 años.

Error 4 (nuevo desde 2026). Usar la reducción sin plan y perder oportunidades

Este es el punto “nuevo” que queremos que la gente entienda bien.

En Galicia existen reducciones fiscales muy relevantes en el ISD (por parentesco, por discapacidad, etc.). Muchas familias contaban con ellas como si fueran algo que se aplica “cada vez” sin más.

Qué cambia desde 2026 (explicado fácil)

Desde 2026, la normativa gallega establece que las reducciones por parentesco y discapacidad son “únicas” para los hechos sucesorios (herencias, legados, pactos sucesorios…) entre la misma persona causante y la misma persona beneficiaria, y que en adquisiciones posteriores sólo se aplica lo que no se haya agotado antes, de forma acumulativa.

Dicho sin tecnicismos:

Si tu padre/madre te hace un pacto sucesorio ahora y usas mucha reducción, cuando llegue otra adquisición después (por ejemplo la herencia final u otro pacto), puede que ya no tengas esa reducción completa disponible.

Por qué esto genera un error frecuente

Porque mucha gente hacía esto:

  • “Hacemos un pacto ahora para este inmueble”

  • “Y ya cuando falten los padres, ya veremos”

Con la regla de 2026, “ya veremos” puede significar haber gastado lo que más te interesaba reservar para más adelante.

Ejemplos sencillos de “mala estrategia”

  • Dar ahora el bien más grande (que consume casi toda la reducción) sin pensar en el resto del patrimonio que quedará después.

  • Hacer varios pactos pequeños sin orden, agotando reducciones sin optimizar.

No repartir la estrategia entre varios hijos cuando hay posibilidad de hacerlo de forma más eficiente y equilibrada.

Cómo evitar estos errores con una buena planificación

Cuando decimos “planificación patrimonial” no hablamos de algo elitista. Hablamos de orden y sentido común.

Un plan mínimo (bien hecho) suele incluir:

1) Foto clara del patrimonio

  • inmuebles, cuentas, participaciones, deudas

  • bienes privativos / bienes comunes

  • cargas, usufructos, alquileres, problemas registrales

2) Foto clara de la familia

  • cuántos hijos hay, si hay nietos relevantes

  • segundas parejas, divorcios, dependencias

  • si hay algún miembro vulnerable (por edad, salud, discapacidad)

3) Objetivo por escrito

Por ejemplo:

  • “Quiero que X se quede la casa familiar”

  • “Quiero evitar copropiedades”

  • “Quiero que todo quede compensado”

  • “Quiero que el negocio continúe”

4) Diseño del puzle

  • pacto (mejora o apartación) con cláusulas pensadas para el futuro

  • testamento coordinado

  • estrategia fiscal consciente (especialmente por la regla de 2026 sobre reducciones)

Así se evitan el 80% de los problemas.

Pedir opinión a Despacho Lesta

Pedir una segunda opinión no es desconfiar de notaría ni de nadie. Es hacer una revisión de riesgo, igual que revisas una obra antes de cerrar paredes.

Tiene sentido que contactes con Despacho Lesta si te pasa cualquiera de estas cosas:

  • Ya tienes un borrador, pero no te han explicado cómo encaja con el testamento.

  • Hay más hijos y el pacto favorece a uno, pero no hay plan para el resto.

  • El bien podría venderse en el futuro y nadie ha hablado de ese escenario.

  • Te preocupa el cambio desde 2026 y no sabes si estás gastando reducciones que te interesaba reservar.

  • Te han dicho frases tipo: “en Galicia esto no se paga”, “esto es lo que se hace siempre”, “firma tranquilo”, sin números ni escenarios (aunque muchas veces sea favorable, lo importante es que esté bien diseñado).

¿Quieres revisar tu pacto antes de firmar?
En Despacho Lesta te damos una segunda opinión clara: qué está bien, qué puede fallar y qué conviene ajustar (incluido el impacto de 2026).

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